SEPTIEMBRE: AÑO NUEVO EN CLAVE RURAL Y DE MUJER

 
Septiembre llega como un “nuevo año” en el calendario de la vida rural. Las vacaciones terminan, los días se acortan y la rutina vuelve a imponerse con fuerza.

En los pueblos y comunidades que forman parte de la Mancomunidad Pantueña, septiembre significa mucho más que la vuelta a la normalidad: es un tiempo de transición, donde coinciden la reanudación de las tareas escolares, el cierre de las cosechas, la preparación de los meses fríos y el regreso a los trabajos. Para las mujeres rurales, este mes supone retomar responsabilidades familiares, laborales y comunitarias mientras lidian con los cuidados invisibles que sostienen hogares, familias y pueblos enteros.

En las ciudades, septiembre puede sonar a mochilas nuevas, agenda y atasco en la carretera. Pero en lo rural, el regreso implica además otras cargas: organizar las faenas de la tierra, terminar vendimias, almacenar provisiones, acompañar a mayores al centro de salud, gestionar la vuelta al colegio con menos recursos de conciliación, y mantener, además, la vida comunitaria del pueblo.

Los cuidados en lo rural no se limitan al hogar. Incluyen:

  • La atención a personas mayores y a hijos e hijas.
  • La gestión de cultivos, huertos o animales.
  • La organización de tareas domésticas y económicas.
  • El apoyo mutuo con vecinas y vecinos, que en muchos pueblos sigue siendo una red vital de solidaridad.
Y todo ello con una doble carga: la de sostener lo visible (trabajo, casa) y lo invisible (emociones, bienestar, comunidad). 
Septiembre nos recuerda que, para muchas mujeres, la vuelta a la rutina no es solo un ajuste de horarios: es un reacomodo de la vida, donde se equilibran expectativas familiares, laborales y sociales. Todo esto a menudo recae sobre ellas sin reconocimiento explícito, reforzando patrones históricos de desigualdad.

Aunque a menudo pesa, septiembre también puede ser una oportunidad para replantear rutinas y colocar el cuidado propio en el centro. Como si fuera un nuevo año escolar, es un mes perfecto para estrenar hábitos, aprender a delegar y recordar que cuidarse a una misma también es cuidar al resto.

Para hacer frente al mes, sugerimos rutinas para un septiembre más fácil:

  1. Planificación semanal: no se trata de llenar la agenda, sino de equilibrar. Planificar las tareas laborales, familiares y comunitarias ayuda a organizarse, pero es importante dejar huecos libres para descansar o para los imprevistos (que en lo rural siempre aparecen).
  1. Cuidado personal: caminar 20 minutos por los caminos del pueblo, dedicar un rato a leer o practicar ejercicios de respiración son pequeñas acciones que recargan energías. El bienestar propio no puede ser lo último de la lista.
  1. Alimentación consciente: septiembre es época de conservas, mermeladas y preparación de alimentos para el invierno. Transformar esta tarea en un momento colectivo o familiar puede aliviar la carga y convertirla en un espacio compartido.
  1. Tiempo con la comunidad: recuperar la costumbre de “echar una mano” y pedir ayuda cuando se necesita. Organizar encuentros sencillos con vecinas para hablar, compartir y cooperar.
  1. Reflexión y journaling: escribir en un cuaderno lo que se logra cada semana (aunque sea algo pequeño) es un recordatorio de que el trabajo invisible también cuenta.
 
También, para incentivar y cultivar la mente, recomendamos las siguientes lecturas y referentes de mujeres

  • Vandana Shiva: activista india, referente del ecofeminismo, muestra cómo la defensa de la tierra y los cuidados están ligados.
  • Silvia Federici: analiza cómo el trabajo doméstico y reproductivo sostiene la vida, aunque rara vez se reconozca.
  • Ruralistas feministas locales: en la propia Mancomunidad Pantueña, asociaciones de mujeres llevan décadas sosteniendo actividades culturales, sociales y educativas que fortalecen los pueblos.
Lecturas recomendadas:

  • “Rebeldes de la tierra” de Vandana Shiva.
  • “El patriarcado del salario” de Silvia Federici.
  • Blogs y proyectos como Mujeres Rurales en Red o iniciativas locales que visibilizan las experiencias cotidianas.
 
Por último, recomendamos los siguientes tips para visibilizar y organizar los cuidados:

  1. Divide responsabilidades: no todo debe recaer sobre una sola persona. Compartir tareas dentro de la familia y la comunidad es un acto de justicia.
  1. Redes de apoyo: las asociaciones locales y las iniciativas de la Mancomunidad Pantueña son espacios que permiten compartir cargas y conocimientos.
  1. Valora tu trabajo invisible: reconoce que cada gesto —desde acompañar al médico hasta organizar la despensa— es trabajo fundamental.
  1. Celebra pequeños logros: una conserva lista, una huerta que dio fruto, un rato de descanso… todo cuenta.
 
Septiembre nos recuerda que los cuidados no son un lujo, sino un trabajo esencial que sostiene la vida. Las mujeres rurales sostienen comunidades enteras, y su esfuerzo merece visibilidad, valoración y apoyo real.

Este mes puede ser un punto de partida para organizarse, cuidarse y fortalecer la equidad dentro del hogar y la comunidad. Y gracias a programas impulsados por la Mancomunidad Pantueña, que promueven espacios de encuentro, apoyo y reconocimiento, este camino se vuelve más compartido.

Porque reconocer y valorar los cuidados no es solo justicia social: es garantizar la vida, la resiliencia y el futuro de nuestros pueblos.

Y tú, ¿cómo quieres empezar tu septiembre? ¿Quizás con una nueva rutina, con una lectura inspiradora o con un café compartido con otras mujeres de tu comunidad?

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